Hay una gran demanda internacional por carne vacuna y algunas amenazas: los aranceles que establece Estados Unidos a las importaciones y las inspecciones de China.
Panorama interno complicado, mayor faena y el consumo puso límites. El moderadísimo movimiento del valor del dólar acompaña las posibilidades de exportar carne.
El consumo interno, dentro de los niveles bajos de los últimos tiempos, se recupera. Y absorbe los volúmenes de carne que han dejado de exportarse, porque la Argentina retrocede como exportador, en un mercado internacional inimaginable tiempo atrás.