Desde este 16 de diciembre entra en vigor la Directiva de Monitorización y Resiliencia del Suelo, la primera ley de la Unión Europea dedicada específicamente a vigilar y mejorar la salud de los suelos. La norma es considerada por la Comisión Europea como un hito clave para la restauración del suelo y cuenta con el respaldo del sector agrícola comunitario.
Según la Comisión, los suelos sanos son esenciales para la productividad agrícola, la resistencia a plagas y la calidad y seguridad nutricional de los alimentos, factores determinantes para la rentabilidad y viabilidad a largo plazo del agro europeo. Sin embargo, entre el 60 % y el 70 % de los suelos de la UE están degradados, una situación que genera pérdidas económicas superiores a 50.000 millones de euros anuales.
La nueva Directiva aborda de manera integral los principales procesos de degradación —erosión, compactación, contaminación y sellado— y se aplica a todos los tipos de suelo, incluidos los agrícolas, forestales y urbanos. Los Estados miembros deberán supervisar y evaluar la salud del suelo, con flexibilidad para adaptar los sistemas de control a sus condiciones locales.
La norma prevé además apoyo técnico y financiero, incluyendo desarrollo de capacidades y un nuevo portal europeo de datos sobre salud del suelo. La Comisión ya publicó una guía con las oportunidades de financiación disponibles a nivel comunitario.
Apoyo al sector agropecuario
La Directiva brinda respaldo específico a agricultores y gestores del suelo, promoviendo prácticas que mejoren su resiliencia y productividad. No fija objetivos vinculantes, no prohíbe actividades productivas ni introduce nuevos permisos, y respeta las competencias nacionales en ordenamiento territorial.
Uno de sus ejes es el abordaje de los sitios contaminados: cuando existan riesgos inaceptables para la salud humana o el ambiente, deberán aplicarse medidas de mitigación y la información será de acceso público y gratuito.
Vinculación con la Estrategia del Suelo 2030
La Directiva se enmarca en la Estrategia del Suelo de la UE para 2030, aprobada en noviembre de 2021, que busca restaurar suelos degradados, promover una gestión sostenible y asegurar su contribución a la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la acción climática.
Entre los hitos clave, los Estados miembros deberán transponer la Directiva a su legislación nacional antes del 16 de diciembre de 2028, mientras que el primer informe de aplicación y evaluación deberá presentarse a la Comisión Europea antes del 16 de diciembre de 2031.
Fuente: qcom.es 9 de diciembre 2025



