La reducción de la ganadería se considera generalmente una estrategia eficaz para reducir las emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero (GEI). Por esta razón, a menudo se aconseja reducir el consumo de proteínas animales para mitigar los GEI, en particular las emisiones de metano de la fermentación entérica del ganado. Estudios anteriores se han centrado principalmente en las emisiones relacionadas con el ganado y la producción de alimentos, pasando por alto las implicaciones para las emisiones del suelo. Por consiguiente, no se ha evaluado a fondo el impacto de los cambios alimentarios en el balance de GEI de los suelos agropecuarios.
Esta brecha se ha abordado en un estudio reciente, que revela que el cambio hacia dietas más vegetales puede no dar lugar automáticamente a reducciones netas de las emisiones agrícolas. Por el contrario, la reducción de la producción ganadera podría tener consecuencias no deseadas, como afectar negativamente al almacenamiento de carbono orgánico (SOC) del suelo y aumentar potencialmente las emisiones de óxido nitroso (N2O).
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GEI: ¿comer sólo vegetales cambia la cuenta?