Según advirtió Cristian Ormazábal, de Establecimiento Anajor (Lincoln, Buenos Aires), el negocio del engorde a corral atraviesa un momento atípico, marcado por la débil demanda, desfasajes de precios y problemas climáticos que afectan la eficiencia.
El entrevistado describió un marzo “extraño”, con poca actividad comercial y valores del gordo que no acompañan. Mientras la invernada se mantiene firme —entre 6.000 y 6.500 $/kg, superando los 7.000 $/kg con costos incluidos—, el gordo se ubica en torno a 5.400–5.500 $/kg. Esta brecha de hasta 1.500 $/kg genera pérdidas potenciales de entre 240.000 y 300.000 pesos por animal, imposibles de compensar con mejoras productivas.
Ormazábal remarcó que ni siquiera la baja en el precio del maíz logra equilibrar la ecuación. A esto se suma el impacto del clima: las lluvias generan barro en los corrales, reduciendo la eficiencia de conversión entre un 5% y un 20%, según la severidad del problema.
En este contexto, sostuvo que la invernada debería ajustar a la baja para recomponer márgenes, aunque no se observan señales en ese sentido. Por el contrario, la reposición sigue firme y el precio del gordo muestra una tendencia a la estabilidad o leve retroceso en términos reales.
El escenario se completa con una demanda debilitada en toda la cadena: consumo retraído, carnicerías con baja rentabilidad e industria con menor interés comprador, tanto para mercado interno como para exportación.
De cara a los próximos meses, el referente de Establecimiento Anajor planteó un panorama abierto, con señales mixtas. Por un lado, una menor oferta de terneros podría sostener precios; por otro, una buena campaña agrícola y mayor disponibilidad de maíz podrían incentivar esquemas productivos alternativos, sumando incertidumbre al mercado.
La conclusión es clara: el feedlot enfrenta hoy un negocio que “no cierra”, con decisiones cada vez más complejas en un contexto lejos de ser el ideal.
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UN MARZO "RARO" PARA EL FEEDLOT



