La desinformación en el sector agroalimentario no siempre surge de noticias falsas, sino muchas veces del propio silencio del sector. Así lo plantea Ricardo Migueláñez en su columna publicada en Qcom.es, donde advierte sobre un fenómeno creciente: la “desinformación silenciosa”.
Según el autor, la falta de una comunicación activa y clara por parte del agro deja un vacío que otros ocupan con mensajes distorsionados o incompletos. En un escenario dominado por lo inmediato y lo emocional, esta ausencia termina afectando la percepción pública de toda la cadena agroalimentaria.
Migueláñez subraya además un punto clave: informarse correctamente tiene un costo. Requiere tiempo, esfuerzo y recursos, tanto para quienes generan información de calidad como para quienes la consumen. Cuando ese esfuerzo no se realiza o no se valora, el terreno queda liberado para versiones simplificadas o erróneas.
En este contexto, el autor sostiene que el desafío no es solo reaccionar ante la desinformación, sino asumir un rol activo en la construcción del relato. Mejorar la comunicación, generar contenidos accesibles y sostener presencia en los canales digitales aparece como una necesidad estratégica más que opcional.
El costo de no comunicar: la “desinformación silenciosa” que afecta al agro
Fuente: http://qcom.es



