Informe Ganadero 991 – Edición de emergencia

Sin títuloEdición de emergencia*
Editorial
Una situación compleja, con múltiples factores negativos y positivos que hoy interactúan, con un mercado muy alterado, que todavía no muestra una dirección definitiva. Se ha reducido la oferta, por los feriados, por las lluvias, por la incertidumbre y por el considerable número de plantas que por diversos motivos no han estado faenando; y se ha reducido la demanda, afectada por la cuarentena, tanto la nacional como la que afecta a gran parte del planeta. La venta en las carnicerías ha caído -después de una primera etapa de llenado de freezers- con respecto a semanas anteriores comenzando a sentirse, especialmente en el Conurbano Bonaerense, la imposibilidad de un gran número de trabajadores informales o cuentapropistas de hacerse de ingresos. La venta de carne a través de restaurantes, bares o cadenas de fast food, con la mayor parte de esos comercios cerrados, se ha reducido casi totalmente. También como consecuencia del cierre masivo de parrillas y restaurantes se ha reducido la demanda por achuras. La caída del valor del cuero -casi a cero- y la baja del valor de los subproductos en general, ha obligado a la industria y a los matarifes a cargar al valor de la carne en gancho la pérdida de ingresos por el menor valor de los subproductos. Entre los diferentes tipos de cortes, está firme la demanda por pulpas para milanesa y algún corte del delantero, pero está muy floja la venta de asados, muy afectados por la cuarentena y el menor número de reuniones sociales. Además, hay literalmente un enorme sobrante de cortes finos (lomo, bifes), de muy difícil colocación -en las actuales circunstancias- entre nuestros consumidores locales.
Por el lado externo, se destaca la caída casi total de la demanda por cortes Hilton, como consecuencia de la paralización de la “restauración” en Europa, con el cierre masivo de restaurantes y hoteles. Por ahora, no hay una salida alternativa para estos cortes en otros mercados. Una parte de la industria exportadora ha reducido las faenas, y otra ha cerrado en estos días temporariamente ante la multiplicidad de factores negativos: caída de la Hilton, retirada de Israel, caída del valor del cuero y de los subproductos -con la excepción de la grasa, con la que se hace el jabón- y hasta dificultades con el personal y con los sindicatos a causa del miedo al coronavirus. Contra todos estos factores negativos, se destaca la fuerte recuperación de las compras chinas, al reanudarse la actividad económica antes de lo esperado en el gigante asiático. Los stocks acumulados de carne de cerdo y vacuno se están asimilando rápidamente, y superada -por ahora- la crisis del coronavirus, vuelve a quedar a la vista el brutal faltante de carne de cerdo que tendrá China este año a causa de la fiebre porcina africana, estimado en no menos de 15 millones de toneladas para el 2020. La demanda china se ha recuperado mucho antes de lo esperado, N° 991
con precios FOB para los cortes tradicionales (shink-shank, vaca en manta o en cortes, rueda, delantero de novillo) por los que se obtienen los valores de mayo del 2019, cuando se celebró la feria del SIAL. Inclusive, se observa una tendencia a la suba en los valores, porque la demanda, al igual que el año pasado, está superando nuevamente a la oferta.
Las compras de China de carne vacuna, entre mediados de enero y mediados de febrero, cayeron prácticamente a cero. En medio de la crisis del Covid 19, con los puertos cerrados, los bancos sin actividad y todos los restaurantes y fábricas procesadoras sin actividad, las compras eran casi nulas y la caída de los precios CIF se estimaban en un 30% con respecto a los vigentes en octubre del 2019. Ahora se conocen los datos de importación de carne vacuna de enero-febrero del 2020, que resultan sorprendentemente más altos que lo esperado, probablemente porque la carne introducida en China en esos meses correspondió a volúmenes adquiridos dos o tres meses antes de la crisis. En el primer bimestre del 2020 China importó 298 mil toneladas (peso producto) de carne vacuna, un 40% más que en enero-febrero del año pasado. De este volumen, Brasil participó con 95 mil toneladas, Argentina con 65 mil, Australia con 58 mil, Uruguay con 33 mil y Nueva Zelandia con 28 mil toneladas. Pese a la caída de los precios de importación de los últimos meses, el valor medio de la tonelada importada se ubicó en febrero en los 5665 dólares, contra 4562 dólares de febrero del 2019. Un exportador nos dice: “en enero y febrero las ventas nuevas se redujeron a cero, pero los envíos pueden haber sido muy importantes todavía porque estuvimos despachando carne de contratos pactados en los meses anteriores a la crisis, y que los mismos importadores pedían que nosotros stockeáramos. Ahora todo tiende a regularizarse, y hasta los precios tienen una tendencia a la suba. No se está exportando más en buena medida por la falta de containers con frío, muchos de los cuáles todavía no han vuelto de Asia después del cierre de los puertos chinos de principios de año”.
La cuarentena ha cambiado el perfil de la demanda por carne vacuna. En estas últimas dos semanas, matarifes y carniceros aseguran que ha aumentado la demanda por cortes de la rueda, para milanesa (bola, cuadrada, peceto, nalga), mientras que han caído las ventas de asado al reducirse las reuniones sociales y los asados de fin de semana. Por otro lado, están en una situación crítica los proveedores de restaurantes y parrillas, con elevados de stocks de cortes finos (bife angosto, lomo, ojo de bife), que son muy difíciles de colocar en el mercado interno. Los supermercados, al igual que en otras crisis de la exportación, están ofreciendo estos cortes finos en oferta. La provisión de carne para hotelería, restaurantes y catering de alto nivel está en crisis en todo el mundo, especialmente en Europa, donde entró en bancarrota, por ejemplo la Cadena Maredo, con 25 restaurantes especializados en Alemania, cadena que se abastece de carne Argentina.
El cuero salado de novillo en Chicago valía en octubre del 2014 unos 4 dólares por kilo. Desde entonces, y como reflejo de la caída de la demanda de la industria automotriz, de calzado y de marroquinería, no ha hecho otra cosa más que caer, para cotizar en febrero de 2020 a sólo u$s 1,17 por kilo. El cuero vacuno está siendo sustituído de modo acelerado por el sintético, especialmente en los autos y en el calzado. El cuero de vaca de consumo, que en la primavera del 2014 llegó a cotizar a u$s 2,00 por kilo en nuestro mercado local, hace ya varios meses que en la mayor parte del país no tiene valor comercial, debiéndose encargar mataderos y frigoríficos de la “disposición” de los mismos, sea esto enterrarlos,
quemarlos o encontrar un basurero que los acepte. En muchos lugares, los basureros aceptan los cueros, debiendo pagar el frigorífico remitente 50-60 centavos por kilo. En los últimos días, al paralizarse virtualmente el comercio mundial de cueros curtidos destinados a la industria automotriz, marroquinera, de calzado o de muebles, y al entrar en serias dificultades financieras las curtiembres, éstas han pasado a no retirar los cueros de los frigoríficos, generando una dificultad inesperada en la industria frigorífica, que en muchos casos no está preparada para salar y almacenar los cueros.
Agrava esta situación el faltante agudo de sal, a causa de la cuarentena, lo que causa dificultades graves en la operatoria tanto de las curtiembres como de los frigoríficos que optan por salar los cueros a la espera que éstos sean retirados. Deshacerse de los cueros, que hoy no tienen valor, se ha convertido en una pesadilla para muchos frigoríficos que no están preparados para salarlos y stockearlos.
Ignacio Iriarte
Exportaciones y mercado interno.
El análisis de Carlos Riusech
Carlos Riusech es el Ceo del frigorífico Gorina, en esta nota explica cuáles son los cambios que tuvieron que hacer empresas como la suya por la difusión del coronavirus, qué está pasando con las ventas de carne a China y Europa y qué perspectivas tienen ambos mercados, también qué está pasando con la venta en el mercado doméstico y qué espera de la tendencia del mercado ganadero.
¿Qué cambios generó en la operatoria diaria de las empresas la difusión del coronavirus?
La crisis sanitaria nos generó algunos inconvenientes y nos llevó a tomar determinadas medidas para que la gente se sienta contenida, para dar las mayores garantías en términos de sanidad y para que el frigorífico siga operando con la mayor normalidad posible. En las últimas semanas tenemos un nivel de ausentismo mayor que el habitual, y al mismo tiempo la conducción de la empresa decidió implementar un protocolo que contempla por ejemplo la restricción del acceso a la planta a los mayores de 60 años que son población de riesgo, al igual que quienes tienen patologías como ser diabetes, alta presión o antecedentes cardíacos, segmentamos los horarios para el uso de lugares comunes el comedor, controlamos la fiebre en el ingreso y egreso de todo el personal, incrementamos la disponibilidad de elementos de protección como barbijos y guantes, cuyo uso es habitual pero su consumo se ha multiplicado, todo ello sumado al firme compromiso y responsabilidad de nuestros trabajadores nos ha permitido contar con la cantidad de personal requerido como para seguir operando con normalidad en todos los procesos de establecimiento.
¿Y en el mercado ganadero y la exportación que cambios causó?
En primer lugar hay que destacar que todos los efectos del coronavirus la industria y la cadena los vivió desde el primer momento en que se manifestó la enfermedad. Los problemas empezaron en diciembre cuando el gobierno de China restringió los créditos a los importadores de alimentos ante la burbuja de precios y eso causó un desplome de los precios de entre 30 y 40%, situación que se vio agravada y reforzada por los efectos del coronavirus.
El punto neurálgico está ahora centrado en lo que está sucediendo en Europa: Allí hay importadores que han adoptado diferentes reacciones, algunos rechazan contenedores y los ponen a disposición y otros buscan renegociar las condiciones originales de la operación.
En cuanto a la oferta de hacienda hay que recordar que por el decreto presidencial fuimos designados industria esencial perteneciente a la cadena alimenticia y en general podemos decir que estamos funcionando correctamente. Tanto la recepción de hacienda, la faena y la distribución de la carne funcionan de manera normal, también la venta de subproductos funciona en forma ordenada, tal vez la única excepción está en ciertos problemas en la entrega del cuero fresco
¿Qué pasa con la comercialización de cueros?
Tenemos entendido que la industria curtidora tiene dificultades e incluso alguna curtiembre llegó en las últimas semanas a cerrar sus operaciones a nivel mundial lo que da cuenta de un problema global que reconoce raíces anteriores al coronavirus. Sabemos lo que está pasando en el mundo con las automotrices y la venta de indumentaria deportiva, en definitiva el sistema de producción y comercialización de cueros también se encuentra con problemas, pero la semana pasada se dio un punto culmine en cuando las curtiembres no retiraron los cueros algunos días teniendo los frigoríficos que proceder a salarlos y en nuestro caso particular tuvimos que recurrir a la disposición final de los mismos.
Estamos informados de que hubo intensas gestiones de las autoridades para tratar de pasar este momento que es especial para todos los sectores y entendemos que las curtiembres asumieron un compromiso y los cueros van a ser retirados en forma normal desde el miércoles próximo.
¿Qué está pasando con las ventas a Europa?
Todo depende de la situación particular de cada compañía y se pueden dar diferentes variantes, desde el rechazo liso y llano de la mercadería desconociendo los contratos celebrados , en algún caso con una desprolijidad manifiesta, ya que tal decisión fue comunicada por mail, destacando casos puntuales de otros importadores que han tenido una actitud sumamente responsable que debe ser valorada y solo solicitaron algo más de plazo para el pago en función que desconocen cuándo van a poder vender el producto, porque también en Europa se vieron afectadas las cadenas de distribución.
La Argentina vende a la Unión Europea carne de alta calidad que está destinada al canal “horeca” (hoteles, restaurantes y catering) que es el más afectado se vio porque la cuarentena implica el aislamiento y eso significa el deterioro ante la falta de asistencia del público a restaurantes. Este mes se da la situación particular que se está despachando además de la Cuota Hilton, la cuota 481, tratando de aprovechar la ventana de tiempo que comienza el
primero de abril, recordemos que es una cuota que se extingue muy rápidamente y se rige con lo primero llegado primero servido, además el contingente total se vio reducido a partir del 2020 por la asignación de toneladas específicas para Estados Unidos.
¿Cuándo cree que se reactivan las ventas a China?
Cuando uno habla de China tenemos que recordar que el problema que generó un fuerte crecimiento de la demanda china aún no ha sido resuelto y nos estamos refiriendo a la peste porcina africana. Dicha enfermedad afectó la producción de carne de cerdos en un 30% durante el año 2019, representando un 15% de la producción mundial. A partir del mes de abril de 2020 se dispararon las exportaciones de carne bovina, aviar y porcina desde el Mercosur al gigante asiático. Dicho problema de base no se solucionó aún, por eso creemos que una vez superado el problema del coronavirus va a haber una paulatina recomposición y esperamos que para mayo las ventas a ese mercado se podrían recuperar y consolidar.
¿Europa va a tardar más que China en recuperarse?
Europa es un mercado que está mucho más maduro y estabilizado, el problema puede extenderse algunos meses más pero igual cuando hablamos de volúmenes, si bien están direccionados a un segmento específico (horeca), los mismos no resultan significativos, debemos mencionar de todos modos la importancia de Europa como mercado de precios altos y carnes de alta calidad.
¿Qué se puede esperar de las exportaciones argentinas este año?
En enero de este año los embarques de carne vacuna cayeron 34% y en febrero otro 20%, pero a pesar de ese cambio de tendencia y la importante caída registrada, resulta alentador que estamos todavía por encima de lo que se exportó en los primeros dos meses del año pasado. Si bien es difícil estimar el comportamiento futuro de las exportaciones somos optimistas y estamos convencidos que si los mercados se recuperasen en los próximos meses, podríamos aspirar a acercarnos a las 830 mil toneladas equivalentes res con hueso alcanzadas el año pasado, lo que representa un gran desafío teniendo en cuenta el contexto mundial.
¿Cómo ve al consumo local de carne vacuna?
Hay diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de analizar el mercado local. Por un lado, hay que tener en cuenta la cuestión cuantitativa ya que como estamos en la primera fase de lo que sería el desarrollo local del coronavirus se produjo el efecto de acopio en los hogares, el efecto llenado de freezer que incrementó las ventas de ese modo, hay cadenas de supermercados que han vendido en los primeros días de la cuarentena la misma cantidad de carne que en las épocas de las fiestas navideñas. Estamos todavía en la etapa inicial de la pandemia en la cual la gente se está preparando para lo que viene.
Hay otro aspecto que tiene que ver con lo cualitativo. Vemos que existe mayor demanda de los cortes vinculados al consumo hogareño como las carnazas para milanesas y menos de los de consumo social como los cortes de uso para parrilla como el asado.
Hay un tercer aspecto y es el “temporal” que permite la aparición de cortes de calidad a bajo precio. Si bien la carne envasada al vacío puede tener vida útil de
4 meses el consumidor argentino la prefiere fresca o con poco tiempo de madurado y por eso se produce el primer efecto de redestino de las producciones que se habían continuado y que por la caída en las exportaciones fueron destinadas al mercado interno, eso generó una suerte de sobre-oferta de bifes y lomos que se consiguen a precios convenientes. Por otra parte, hay muy buenos precios en cadenas tradicionales por otro tipo de cortes, podemos concluir que la carne está en una situación acomodada de precios relativos respecto de otros alimentos y de otros productos la canasta básica.
Teniendo en cuenta la caída en las exportaciones y los efectos de la crisis económica en el ingreso de los argentinos, ¿la tendencia del mercado es más bien bajista?
No existe un solo factor que determine o condiciones la oferta o demanda de hacienda. Hay que tener en cuenta la influencia del clima y pareciese que a pesar de que en alguna zona del país todavía están experimentando un período de seca, las lluvias de las últimas semanas mejoraron la oferta forrajera y la aptitud de los campos para retener el ganado. Podemos agregar que la incertidumbre por la evolución de la economía, las limitaciones para adquirir dólares en el mercado, constituyen estímulos para que el productor se vea tentado a alargar ciclos productivos. Por otro lado, estamos entrando en el período del año en el cual los feedlots comienzan a demandar terneros y llenarse. Todo se complementa con una demanda que se distribuye aproximadamente en un 75% para el mercado local y un 25% para el mercado de exportación y da bases muy sólidas a la producción ganadera argentina en lo estructural. En lo coyuntural vemos una demanda por vacas y categorías inferiores que se irá afirmando paulatinamente al ritmo de la recuperación de la demanda de China y una situación del novillo pesado algo más complicada y atada a la evolución de Europa.
MERCADO DE CRIA E INVERNADA
Invernada: Plaza sostenida con volumen de oferta irregular
En el transcurso de los últimos veinte días, el mercado de invernada sufrió por condiciones internas y externas distintas variaciones que terminaron por dejar los valores dentro de lo que podemos calificar como una plaza sostenida.
Cuando comenzaba la zafra y veíamos algunos precios destacados puntuales, el volumen de oferta no permitió que se generalicen valores descabellados. Previo al comienzo de la cuarentena hablábamos de promedios de $100 para machos de 180 a 200 kilos y de $99 para los de 200 a 230 kilos. Con el correr de la cuarentena y la cancelación de remates, en ventas particulares se estabilizó el negocio en un promedio de entre $102 y $105 según el plazo y condición.
Hoy, con subastas físicas totalmente paralizadas y varias subastas por televisión e internet, podemos hablar de un promedio consolidado para los machos de 180 a 200 kilos de $105, pero influenciado por una subasta especial de hacienda de exposición que marcó en ese renglón promedio de $110 y tope de $140 por un lote con 90 días de
210 kilos. En condiciones normales y por hacienda buena a especial, el promedio continúa entre los $100 y los $102.
Las hembras se mantuvieron entre $93 y $96 para las de 170 a 200 kilos. La mano fuerte del negocio sigue siendo la de los invernadores. A los feedlots les cuesta comprar con estos precios. En el corral el kilo ganado para un animal liviano, que puede entrar en el feedlot en 200 kilos y salir entre 300 y 350 -hembras las más livianas y macho los otros-, cuesta unos $86 más sanidad, y un 1% de mortandad lo que al final redunda en $92 el kilo ganado. Son precios en la zona central de la provincia de Buenos Aires, de donde sale el consumo para Capital Federal y el conurbano. Para animales más pesados, como puede ser un novillito recriado de 280 a 320 kilos con salida en 420 a 450 kilos, cambia la conversión y la cuenta para estos es de $95 a $100 el kilo ganado. Siempre más IVA. ¿Cómo puede un feedlot sostener la compra de animales a más de $100 con estos costos? La respuesta es que no puede. ¿Cómo lo hacen los invernadores? Con campo y maíz propio.
El negocio de invernada está también expectante del gordo. En los últimos días se vio en Liniers una plaza sostenida, con precios similares -en promedio- a los que se habían visto en los primeros días de marzo. Si el gordo no mueve y los costos continúan en alza, la variable de ajuste será la invernada, que más allá de algunas subastas puntuales y plazos excepcionales, con el correr del tiempo y la aparición de una oferta rezagada por la cuarentena, no tendrá otro camino que devolver algo de lo ganado en lo que va del año.
Con muy poco volumen de operaciones, el vientre mostró algunos quebrantos que obedecen más a la calidad y condiciones de oferta que una tendencia del negocio. Vaquillonas con garantía de preñez en promedio de $40.000, vacas nuevas con garantía en $38.000 y usadas en $26.000. La vaca con cría se mantuvo en $25.000 para la nueva y $20.000 para la usada.
COMENTARIOS
Ayacucho (Colombo y Magliano)
Aquí en la zona los remates están todos suspendidos. Se están efectuando algunas ventas particulares y algo se carga al mercado de lo que es gordo. Pero como se suspendió la vacunación en los campos, la actividad comercial es mínima.
Los precios de la invernada están algo más tranquilos. Muchos productores están esperando a reiniciar la vacunación para poder salir a vender. El ternero, en la mayoría de los campos, está pesado. Hoy en los establecimientos cuesta mucho cumplir con los trabajos con la hacienda por la situación que estamos viviendo. Se supone que el día 6 de abril se reinicia, o en algunos casos comienza, la vacunación.
Ha llovido varias veces en las últimas semanas, en su mayoría en lluvias de 25 a 35 mm, y los caminos están pesados, lo que también es una dificultad para la comercialización. Pero los campos están buenos, con mucho pasto, y se pudo levantar la cosecha de girasol, lo que financieramente es un desahogo para muchos productores.
Los frigoríficos por esta zona están comprando, con mucha demanda sobre la vaca gorda otra vez, lo mismo que sobre la conserva, y el toro. La vaca buena se paga a razón de 150 $/kg la carne en gancho y viene subiendo, señal de que los chinos están volviendo a comprar, según se comenta en el mercado.
En cambio, el novillo pesado no se paga más de 160/165 $/kg de carne en gancho. En este momento no hay demanda de novillo para la cuota Hilton, porque aparentemente no se está exportando.
Gral. Acha (N. H. Fuentes)
Esta situación nos recuerda otros momentos críticos vividos en el pasado, como la epidemia de aftosa o la gran sequía de 2008, pero esta vez con algunos agravantes. En La Pampa nos llovió muy tarde, con los campos saliendo de una fuerte sequía y preparándose para el invierno, en donde toda dilación en el retiro de los terneros del pie de la madre es negativa para la vaca.
Esto nos agarra en marzo y abril, y tal vez un poco más, con restricciones de hacer encuentros, con los campos cargados de terneros para salir, es decir en plena época de zafra. Esto nos obliga a encontrar de alguna manera canales de venta. La Pampa no tiene estructura, salvo en las estancias grandes, para dar los remates televisados. Cuando decimos estructura nos referimos a potreros para clasificar la hacienda, a instalaciones para televisar el remate y espacio para apartar el ternero para ser cargado.
Además, el componente de la cría pampeana, de las zonas que estamos hablando, sudoeste, noroeste y oeste de La Pampa, de la ruta 35 al oeste, está compuesto básicamente por pequeños, muy pequeños y algunos medianos productores, a los que el canal de la Feria les permite, en años con inflación, ir regulando sus ventas a lo largo de los meses. Ellos saben que vendiendo 10 o 15 terneros por mes se aseguran que no los va a pasar por arriba la inflación y así van a poder ir regulando su pequeña economía. Este es uno de los problemas con que nos encontramos hoy.
Hay que pensar en cómo vamos a seguir después que esta situación se supere, y las distintas situaciones de crisis que vivimos no enseñaron que todo aquel que pudo quedarse en el sistema en algún momento tuvo una oportunidad. Vemos, comparando valores, que hoy el vientre es lo más retrasado, como siempre en la historia en que hemos vivido situaciones de crisis.
Pero también vemos que el mundo va a demandar mucha proteína, se dice que los barcos de China están comenzando a salir y vienen de nuevo para Sudamérica a buscar proteínas. Entendemos que eso va a resultar en un fuerte sostén para la ganadería, pero no tenemos un stock tan amplio como para atender esa demanda. Por eso todo el que tenga vientres y los pueda sostener, que los guarde, porque seguramente con el tiempo van a alcanzar un valor con un salto muy grande en relación a hoy, porque son la fábrica, y no se puede hacer carne de otra manera.
En época de sequía liquidamos los vientres a 500 pesos o menos, y al poco tiempo valían $2.000 o $3.000, y vemos situaciones similares que se van a dar. Ahora vamos a tener una salida importante de terneros equilibrando la demanda, pero llegado junio/julio vamos a ver qué nos queda.
Se ha liquidado mucha vaquillona de reposición que se había reservado. Nuestro productor había hecho su ahorro en los últimos dos años de esa manera, guardando vaquillonas, pero que lamentablemente se han ido vendiendo a feedlots por diversas circunstancias. De esto va a costar un tiempo volver y el mercado va a tener que valorar en su justa medida todo lo que sea vientres.
Por ahora la cadena de pagos sigue funcionando. Puede haber algún cheque rechazado, pero no es lo habitual.
Estamos intentando ver cómo serán las próximas semanas para buscar la mejor manera de manejarnos en un contexto para el que no estábamos preparados, ni los productores ni las casas ferieras como la nuestra, ni los comerciantes.
Por eso es que decidimos organizar un primer remate para el próximo día 8 de abril y otro para el 17 de abril, ambos en las instalaciones de nuestra casa, y ahí vamos a ver qué pasa con los compradores. Son dos remates físicos, y estamos invitando a los vendedores a que, dada la situación sanitaria que estamos viviendo, a que no asistan al remate y que lo sigan por las redes sociales puesto que se van a transmitir por distintas vías, y a los compradores que lo hagan con una presencia limitada, porque seguramente habrá compradores de otras provincias que no van a poder venir, y en ese caso las ofertas y las compras serán por orden telefónica.
Estamos organizando toda la logística, el ingreso al predio con un horario acotado, el tema del personal, un límite horario para ingresar las haciendas. Vamos a trabajar con un equipo reducido, tratando de cuidar todas las recomendaciones del caso, de que nadie esté en contacto con el otro, y vamos a intentar que todos los vehículos que ingresen al predio puedan ser desinfectados en el momento de ingresar al mismo. La idea es comenzar ambos remates a las 11 de la mañana.
La propuesta es regular la oferta para que no haya una gran concentración de hacienda y por eso la idea es que hagamos remates de 2.000/2.500 cabezas cada uno y no más.
Todo esto está totalmente consensuado con el SENASA, con la Municipalidad local, los municipios del oeste de la provincia que también están trabajando para colaborar, y con el gobierno provincial a través de la Dirección de Ganadería del Ministerio de la Producción.
Saliendo del tema de los próximos remates, en cuanto a lo que se ha estado negociando recientemente, en gordo estuvimos haciendo algunas operaciones, pero ahora tenemos el 80% de los frigoríficos parados hasta Semana Santa, así que se nos está complicando bastante el tema de la comercialización del gordo.
En invernada hubo alguna venta directa, pero poco significativas. Ahora estamos muy enfocados en los dos remates que vienen.
*Esta quincena Informe Ganadero no se ha podido diagramar ni imprimir. Hemos realizado esta edición de emergencia con la información del mercado de ganados y carnes, para poder llegar a nuestros lectores hasta que sea posible retomar el trabajo en nuestra editorial como lo hacemos habitualmente.

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