Mejoró la invernada y se espera suba del gordo

El consignatario Oscar Subarroca, titular de la firma Campos y Ganados S.A., explica los motivos que llevaron a que los valores de la invernada aumentaran en las últimas semanas. También espera un incremento de las cotizaciones del ganado para faena durante el verano y por supuesto definiciones de parte de la política económica y sectorial del próximo gobierno nacional.

Por: Oscar Subarroca – Campos y Ganados S.A.

Foto subarroca

En las últimas semanas se produjo un incremento significativo de los valores de la invernada, suba que es habitual en esta época del año, consecuencia de la menor oferta, pero en esta ocasión la mejora tuvo que ver con otras cuestiones que analizaremos más adelante.
Hoy cuesta conseguir terneros de 200 kilos a menos de 95 pesos el kilo, lo que significa que la invernada se encuentra entre 12 y 15 por ciento por encima de los valores promedio del novillo con destino a la faena. Junto con la invernada también subieron, aunque menos, los valores de la hacienda de cría.
Entre las causas de la suba de la invernada hay que contar no sólo a la baja oferta estacional, sino también y sobre todo a que los engordadores esperan que debido a la alta faena de vientres preñados, vaquillonas y vacas, que se dio este año, el que viene haya menos oferta de terneros, lo que haría que la demanda siga firme durante la próxima zafra, de todos modos es aventurado decir qué puede llegar a pasar cuando aún no sabemos qué medidas va a implementar el próximo gobierno, pero si nos guiamos por la relación probable de oferta y demanda, se podría esperar una mercado sostenido.
También influyen las restricciones cambiarias y todo lo que está pasando con la macroeconomía, lo que genera más incertidumbre y temor entre los operadores del negocio y eso lleva a que se busque capitalizarse en hacienda y no quedarse con los pesos, y todos a la espera de definiciones de parte de la política.
En cuanto a los precios, hay muy poca oferta de livianos, que de todos modos y a diferencia de otras ocasiones se pagan en valor por kilo menos que los de 190 a 230 kilos, que se negocian entre 95 y 102/103 pesos el kilo en pie. Al momento de analizar los precios hay que tener en cuenta quién es el que está reponiendo. El feedlotero puro, el que tiene como actividad principal el engorde a corral, a estos valores no puede comprar hacienda; tengamos en cuenta que hay que sumarle los costos y que luego al valor de venta hay que restarle los gastos. Eso significa que se hace de esa hacienda, porque está apostando a una mejora significativa de los valores que muchos en el mercado creemos que se va a dar durante el verano, aunque es difícil asegurarle o mucho menos determinar el nivel de incremento.
Los que pueden llevar terneros a esos precios son los feedlots que tienen al engorde asociado al negocio de la venta de carne. Hoy son las industrias frigoríficas y los matarifes los principales aportantes de hacienda a los corrales que tienen tan sólo cerca de la mitad de sus corrales ocupados y cuyo índice de reposición según la misma Cámara de Feedlots da negativo, es decir entra menos hacienda de la que sale a faena.
Por otra lado, están los productores que recrían y engordan a pasto, que buscan en esta época terneros recriados y cuya intención es terminar un novillo de más de 430 kilos. En esos casos, teniendo en cuenta que suman kilos baratos a campo para terminar la hacienda en los corrales y que un novillo de 450 kilos vale entre 35 y 40 mil pesos, pueden reponer prácticamente 2 a 1.
Con respecto a la hacienda de cría, sus precios mejoraron. Hubo remates en los cuales los vientres paridos se negociaron hasta entre 60 y 65 mil pesos, mientras que las vaquillonas con garantía de preñez se colocaron entre 45 y 50 mil pesos, hacienda que hasta hace poco valía entre 30 y 35 mil pesos, pero se trata de casos aislados, prácticamente excepcionales, en los cuales el plazo de venta juega un rol muy importante. En el ejemplo que acabamos de dar esos valores se lograron porque el plazo de pago fue a un año y el precio se termina ajustando por el valor promedio del novillo. Cuando en los remates no hay plazos largos sino los habituales, la vaquillona preñada se vende en 40 mil pesos, lotes que antes se colocaban entre 30 y 35 mil pesos. En tanto, por la vaca con cría al pie hay que hablar de un valor de referencia en torno a los 30 mil pesos, pero todo depende también del estado del ternero: cuánto más armado esté, será más rápido su destete.
Con respecto al mercado del gordo, hoy el negocio pasa por la exportación, la demanda internacional y especialmente la de China es que la que genera las buenas noticias y la que afirmó en el último año los precios de las diferentes categorías de vacas y que incluso puja por los lotes de novillos.
La necesidad de carne en China es muy alta y se manda todo lo que se puede: carne de diferente tipo de animales y cortes de diferentes parte de la media res, lo que permite una muy buena integración. Los exportadores envían a ese mercado carne de vaca tipo conserva, manufactura, vaca buena, de vaquillonas pesadas que no reúnan las mejores condiciones de terminación (porque prefieren la carne menos engrasada) y también están incursionando en el mercado del novillo. En definitiva, compiten por todas las categorías, con excepción de los lotes livianos de novillitos y vaquillonas, que siguen destinados al consumo local.
A futuro veo un mercado de gordo con amplias posibilidades de mejora en sus precios. Esas expectativas se basan principalmente en que durante el verano, y teniendo en cuenta la baja oferta de hacienda de feedlot, es muy probable que se reduzca la oferta de hacienda liviana, lo que se combinaría con una demanda exportadora que seguirá firme, por lo que los consumeros deberán salir a competir por la poca hacienda disponible. A todo esto hay que agregar el condimento político-económico, que no es menor y del cual esperamos tener mayores precisiones en las próximas semanas, una vez que asuma el nuevo gobierno. Los ganaderos y toda la sociedad espera saber cuál va a ser la política cambiaria y fiscal y si bien, de acuerdo a trascendidos, no se deberían producir restricciones respecto de las exportaciones, sí es probable que aumente la presión impositiva (retenciones) sobre el sector.

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