Mercado Mundial de carnes bovinas: características y tendencias

Toro Acuña 959

A continuación presentamos una síntesis de la reciente actualización sobre el mercado de carnes bovinas realizada por Meat And Livestock Australia.

 

Tendencia ascendente en la demanda mundial

De acuerdo a la proyección de FAO–OECD, el consumo de carnes bovinas continuará creciendo en el mediano plazo: gracias a una mejora en el ingreso y a una mayor población mundial, se estima que lo hará a una tasa anual del 1.2 por ciento hacia 2022.

Pese a ello, su participación dentro del total de carnes rojas y aves continuará retrocediendo a expensas de las aves, para las que espera una expansión más rápida.

Al observar los  principales factores que inciden en el consumo de carnes bovinas se pueden listar:

  • El desarrollo económico y la mejora en el poder de compra de los consumidores.
  • El crecimiento demográfico.
  • Las preferencias dietéticas asociadas a pautas culturales y religiosas.
  • La disponibilidad local y la familiaridad del consumidor con el producto.
  • La competencia de otras proteínas y sus precios relativos.
  • Las condiciones de acceso al mercado y otros aspectos comerciales.

A ello se han agregado, especialmente, en las naciones más desarrolladas, cuestiones asociadas con la salud, el medio ambiente y el bienestar animal, con consumidores que han migrado de cantidad a calidad.

Las naciones en desarrollo tendrán la principal responsabilidad en la evolución ascendente del mercado, pese a sus bajos niveles de consumo contribuirán con el 83 por ciento del incremento previsto, motorizado por el crecimiento demográfico, el proceso de urbanización y la mejora en el ingreso medio que se proyecta para ellas.

 

Características de la demanda

La carne vacuna constituye una parte esencial de la dieta en muchos países. Por otro lado, satisface a muy diferentes segmentos de consumidores por su gran heterogeneidad en calidad, precio y destino: desde menudencias y carne para manufactura hasta cortes de alto valor agregado.

En muchas naciones de Occidente, la carne bovina es ampliamente aceptada por toda la familia. Pero eso no se repite en muchas naciones de Asia y Medio Oriente, en los que el cerdo, los productos de mar, las aves y las carnes ovinas -particularmente en Medio Oriente-, tienen una mayor incidencia.

Como se mencionara, la demanda mundial de carnes bovinas incluye una amplia gama de consumidores con muy distintas preferencias y posibilidades económicas, aunque puede identificarse un patrón común, se espera que sea fresca, segura y que pueda ser consumida por todos los miembros de la familia.

La evolución de la economía incide significativamente sobre los factores que determinan su compra, en el caso de las naciones en desarrollo, se focaliza en la frescura y seguridad, mientras que en las desarrolladas, incide más la calidad y su diferenciación.

Algunas de las actuales tendencias observadas se resumen en la demanda de:

  • Mayor frescura y menor procesamiento
  • Comidas personalizadas
  • Rótulos vinculados con la salud “ libre de” “natural”
  • Premiumización
  • Facilidad y conveniencia en el uso
  • Identificación de la procedencia
  • Porciones cada vez más pequeñas, pero de mayor calidad

Desde el punto de la vista de su comercialización y distribución, es también amplia la variedad de escenarios existentes, desde mercados como el estadounidense, con redes minoristas consolidadas que facilitan el abastecimiento y la integración con los otros eslabones de la cadena; mientras que en el extremo opuesto, en naciones menos desarrolladas como China, el mercado está altamente fragmentado y la venta callejera tiene todavía una gran incidencia, lo que hace difícil la canalización de productos como los cortes envasados al vacío, por ejemplo.

 

Oferta global: heterogénea y creciente

La organización de la cadena de producción y comercialización de carnes bovinas es heterogénea alrededor del mundo.

En Nueva Zelanda y la Unión Europea, se trata prácticamente un subproducto de la producción láctea, aunque el primero de los mencionados está focalizado en la exportación, mientras que la oferta comunitaria se destina mayoritariamente al consumo doméstico.

En el continente americano, se encuentran radicados los más importantes productores especializados en la producción de carnes bovina del mundo, con la particularidad de que en el Norte se trata de una producción intensiva a granos; mientras que en el Hemisferio Sur, hay una mayor participación de razas índicas y del engorde a pasturas.

Estados Unidos se destaca no sólo por ser el mayor productor mundial de carnes bovinas, sino también por ser uno de los más eficientes, cuenta a su favor con una importante producción de granos, uno de los mayores rodeos vacunos del mundo y un sistema productivo consolidado. Gracias a ello tiene el nivel más elevado de producción de carne por animal, y sus economías de escala le permiten competir frente a otros países que tienen inferiores costos de la tierra, laborales y de la hacienda.

Los proveedores de América del Sur no poseen ese nivel de eficiencia, aunque han experimentado una evolución positiva, gracias a la incorporación de tecnología y prácticas de manejo. Asimismo, se destaca el caso de Uruguay, cuya industria está volcada a la exportación, remitiendo al exterior el 70 por ciento de su oferta, una diferencia significativa respecto de Brasil y Argentina, que exportación alrededor del 20 por ciento, un porcentaje superior al de  Estados Unidos (13% en 2018).

Con la excepción de la Unión Europea, los principales exportadores de carnes bovinas incrementarán su producción en 2019.  Estados Unidos y Brasil tendrán los  aumentos de mayor impacto, superando en volumen absoluto a Argentina, mientras que India registrará un incremento marginal. En consecuencia, para 2019, se espera un escenario de oferta abundante, que presionaría tanto en el segmento de los productos de más alta calidad, como en el de los de menor valor unitario.

 

Comercio mundial – Rol de CHINA

En la última década, el crecimiento del consumo de carnes bovinas se ha sustentado en los países en desarrollo, especialmente, los asiáticos. El aumento en su demanda no tuvo un correlato en su producción. Por el contrario, el crecimiento de la oferta mundial de carnes bovinas continuó centrado en América – liderado por Estados Unidos y Brasil – y Oceanía.

Este desbalance propició el crecimiento observado en el comercio internacional, por cuanto además se vio favorecido por una disminución en el elevado nivel de protección que ha caracterizado a este mercado, una baja en los fletes, así como también, la mejora en los sistemas de comercialización, con una mayor disponibilidad de frío.

La evolución ascendente que caracterizó al intercambio de carnes bovinas provocó que en 2018, el total comercializado fuese equivalente al 17 por ciento de la producción agregada, la proporción más elevada de la historia y superior a la de otras carnes, incluidas las aves.

En la evolución ascendente observada en las últimas décadas, se han apreciado algunos cambios: así, mientras la cantidad comercializada se ha multiplicado por 10 desde los años 60, Australia ha logrado mantenerse entre los primeros tres exportadores del mundo, un logro que no pudo sostener Argentina.

Estados Unidos y Brasil se constituyeron en los otros dos operadores que disputaron con Australia el podio en el ranking de los primeros exportadores del mundo. La aparición de India es más reciente, pero debe destacarse que sus exportaciones se concentran en un producto de bajo valor, que compite más con las aves y el cerdo, que con las carnes bovinas.

Una importante porción del comercio global es regional, es el caso de Mercosur – Chile, del NAFTA y de la Unión Europea.

Estados Unidos y Australia tienen acceso a destinos de alta capacidad adquisitiva y cuentan con una oferta exportable importante de carnes enfriadas de alta calidad. Otros proveedores como Nueva Zelanda y Canadá se enfrentan a una restricción de volumen; mientras que los exportadores de Brasil y Argentina si bien tienen potencialidad, poseen limitaciones de acceso a los destinos asiáticos de mayor poder adquisitivo y canalizan un importante volumen de carnes enfriadas dentro de la región. Un cambio en este orden, tendría particular incidencia en el mapa del comercio mundial de carnes bovinas.

La aparición de China en el Mercado mundial de carnes bovinas ha sido un factor fundamental en la evolución reciente. De ser un comprador marginal, hoy es prácticamente el de mayor volumen, por encima de Estados Unidos que tradicionalmente fue el principal importador del mundo. Sus requerimientos han sido fundamentales y explican la favorable evolución de los principales exportadores del mundo. Como consecuencia de los brotes de fiebre porcina registrados en territorio chino se han generado expectativas de una demanda adicional, aunque se estima que el mayor impacto  se reflejaría en las importaciones de aves y cerdo.

Al margen del intercambio de carnes bovinas, existe también un importante comercio de hacienda en pie. Australia, la Unión Europea, Brasil y Uruguay, son los primeros exportadores.  Asimismo, debe incluirse el flujo de animales entre los países integrantes del NAFTA, compuesto por ganado para engorde desde México y Canadá que se destina hacia Estados Unidos, y de hacienda gorda desde Canadá que se sacrifica en frigoríficos estadounidenses.

Si se deja de lado este intercambio, Australia  constituye el primer exportador mundial de vacunos vivos, con una fuerte presencia en el Sudeste asiático, especialmente, es proveedor de ganado que se engorda y faena en Indonesia, y en Medio Oriente.

Brasil es otro proveedor de importancia, concentrado en la región. Aunque las dificultades económicas de Venezuela han derivado ese comercio hacia Turquía en los dos últimos años, primer destino también para el Uruguay.

 

Mejora del acceso al mercado

Como se mencionara, un factor fundamental en el aumento del intercambio mundial de carnes bovinas ha sido la reducción en los niveles de protección.

En este orden ha sido fundamental el avance en las cuestiones multilaterales en el marco de la OMC y  la generación de numerosos acuerdos bilaterales que se ha verificado en las últimas décadas. Ello no sólo mejoró las condiciones de acceso estrictamente arancelarias, sino también provocó la eliminación o bien la reducción de barreras técnicas.

Australia ha sido uno de los países proveedores de carnes bovinas que más aprovechó estos cambios.

A su condición de país libre de fiebre aftosa, que tradicionalmente había constituido un factor que le permitió diferenciarse y crecer por encima de otros proveedores del mundo; en los últimos años, el gobierno australiano  suscribió acuerdos que le dio acceso preferencia en los principales destinos de sus carnes vacunas: Estados Unidos, Japón, Corea y China, que representan más de las tres cuartas partes de las exportaciones de carnes y menudencias de origen bovino (2017/18).

El Acuerdo Transpacífico (TPP-11 finalmente reducido a once naciones por la negativa de Estados Unido)  ya entró en vigencia, mejorando el acceso a Japón, Canadá y México. A ello se agregan el convenio signado con las naciones del ASEAN y China, India, Australia, Nueva Zelanda y Corea y el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea que se instrumentó a mediados de 2018. En este orden, también se ha anunciado la intención de iniciar negociaciones con el Reino Unido ante el BREXIT.

Una situación incomparable con la de nuestro país, que supo ser el primer proveedor de carnes bovinas del mundo, y que perdió volumen y participación, para beneficio de sus competidores.

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